viernes, octubre 14, 2005

Delirios de Grandeza...



Dia 2 de Universidad:

Hoy es viernes, no es un día cualquiera, porque los viernes en manitas sin fronteras me esperan sentadicos, pero... hay que ir a ver a Uri, a hacerme el examen semanal de las oposiciones que me estoy preparando, a ver si las apruebo y me largo a vivir a la costa, feliz como un regaliz...

13.00 horas, todavía no he empezado a hacer el programa que Chanquete pidió para hoy. ¿Qué era? Ah si, en la sección 5 del nivel 3 de mi cerebelo pone que había que meterle por teclado un número y leerlo a caracteres y convertirlo a número.

Hace tiempo que no uso el portátil, para programar está genial, así que me puse a crear (que bien suena), esa maravilla requerida por una mente tan aparentemente privilegiada como la de Chanquete.

ouuuuuuuuuuuuuups... algo aprieta ahí abajo, tardaba en llegar al baño y me preocupaba que pasaría con el programita, no podía perder el tiempo... pero el portátil es portable y yo soy inteligente, además de multitarea, podría crear sustancia orgánica en el baño mientras programaba. Y así fué...
Creada dicha sustancia y parido parcialmente el programa, me puse raudo y presto a pasar dicha creación al pendrive para imprimirla. Ya tenía hechos los deberes.

17.00 horas, de repente, mi creación se ve por los suelos, el mal endémico de todo programador se cumple una vez más, el futuro dueño del software cambia las especificaciones a su antojo. Digo el mal endémico, por no mencionar a Murphy, que tendrá otro día de desarrollo con cosas tan interesantes como el temidísimo "efecto prueba".

Resulta que en cuestión de momentos aquí el colega ya no lee de teclado, sino de un fichero. Le ha crecido la inteligencia y nos lo piensa demostrar, espero que el resto de compañeros (14, QUE EXITO!!!) se enteren de lo que este hombre quiere mostrar al mundo.

Chanquete ha resuelto el programa en 2 líneas, prácticamente (hablo en sentido figurado, para los menos avispados) y nos lo muestra orgulloso, lo que a mí, personalmente, me asusta.

Poco más tarde, continuaron los delirios de grandeza "Leerme este fichero y me lo copiáis en otro". Acto seguido pintó el fichero con el nombre dentro.

El silencio se apodera del aula, nadie dice nada, por lo que decido hacer uso de mi sociabilidad y participar en clase, esperando iluminar alguna cabecita, además de la mía misma:

|2omeo: "pues mientras que no sea fin de fichero, lo vas leyendo y..."
Chanquete: Ahhhhhh no, imposible ¿Y si llega a estar vacío?
|2omeo: Tócate los huevos... (pienso) ¿Y si no llega a existir?
Chanquete: Acostúmbrese a que quien hace las preguntas soy yo...
|2omeo: Spain is different (sigo pensando)

jueves, octubre 13, 2005


Empezamos a asistir a clase...



En manitas sin fronteras todo va aparentemente bien, trepas anda un poco jodido de la espalda, mi paquetito de 8 pc's nuevos sigue aguardándome con cariño a la espera de que termine de configurarles y despacharles, los jefes no están bordes...

El mosqueo viene cuando se divisan un par de bandos que se atacan contínuamente por los flancos, cuando eso pasa en una empresa y tú estás un poco ajeno a todo, es una putada, porque fijo que alguna hostia te la llevas tú. Yo todavía no me he llevado nada de nadie, madera toquemos.

Hace días empezaron las clases, yo formalicé mi matrícula exactamente el viernes pasado, después de unas merecidas vacaciones.

Empezamos con un cóctel de Álgebra y programación.

La de álgebra es una señora de pelo blanco, alta, pispireta y con mu mala leche, es una histérica empedernida, lo sé porque era la que tenía en prácticas el año pasado. Qué cagada, pensé.

Pero no. La gran cagada es programación I.

Ya de por sí, es una ofensa para un programador como yo presentarse a esta asignatura. Pero aún se puede rizar el rizo. A este profesor le llamaremos Chanquete. Es regordete, pelo blanco, aparentemente feliz y de 2 días que lo he visto, 2 días que lleva la misma ropa.

Chanquete es un tío muy tranquilo, casi tan tranquilo como un día sin pan, sin nada que hacer, tan tranquilo, que no es raro dormirte en clase.

Yo al principio lo tuve como un tío inteligente, a pesar de todo, pero qué gran cagada. La mierda de Pascal y quienes dan clase (2 de 2 indican que el 100% son unos fracasados, con perdón para las excepciones que confirmen mi hipótesis).

El muy melón pretendía que pensáramos un programa en Pascal: Leer un número 1465 (por ejemplo) en carácteres y pasarlo a números...

Al principio, todo genial, una aplicación muy loable para aprender a usar bucles, la función ord y cosas así... Una aplicación que con 2 bucles se hace, incluso con uno si se pone a darle uno al coco, pues el muy melón pretende dar una vuelta de bucles con cada carácter (textualmente dicho por), claro, si el pc no se cansa!!!


martes, septiembre 27, 2005

Recapitulando un Martes...



Hoy, Martes 27, toca un poquito de filosofeo barato. Y es que os voy a soltar un rollo sobre la confianza...

¿Por qué las personas a veces perdemos hasta la confianza en nosotros mismos? Yo la verdad, que la estoy empezando a perder y no me gusta, así que: o me veo atándomela a una pierna para que no se escape, o buscándola por ahí, a saber por dónde se perdería, yo soy una persona propensa a desconfiar, no porque dude de la gente, sino porque me han dado leches por doquier... tantas, que de bueno tonto. En algunos momentos prefiero que piensen que soy un poquito borde y/o desconfiado, a que me las den con queso.

Hoy mismo, un trepas que se nos ha colado en la empresa, por la técnica del enchufing (muy típica aquí en España, práctica y eficaz, sobre todo para el enchufado), me dí cuenta que la confianza la mayoría de las veces es por algún tipo de interés, que en algunas ocasiones desconozco. El trepis tiene confianza con mi jefa para tener su contraseña personal y yo, que soy el informático, NO. Mola que me acabo de enterar que trabaja en su casa... de qué cosas se entera uno, oiga...

Claro, es normal que haya trepas en las empresas, cada día me doy más cuenta de ello. Nos empeñamos en meternos con ellos por ser así, monchitos (sip, me encanta Fukowsky, el hombre tiene más razón que un santo en todo lo que dice), con las manos de los jefes metidas hasta el esófago... pero claro, es normal, sólo son buitres de oficina, títeres de los que verdadera y realmente manejan el cotarro: Los jefes, esos vampiros chupópteros, esos son los que matan, los que se aprovechan según creen hasta saciarse, dejando los restos para los buitres. Lo gracioso es que a veces la carroña son ellos y otros buitres son quienes se los comen.

Hay que joderse, al final el pastel se lo zampan los buitres...

Menos mal que me doy cuenta, un día más que esto es generalizado y no solo en mi empresa, gracias a mi compañero de batalla wardog. Os recomiendo que le visitéis, aprenderéis más cosas, sino más que conmigo.

A veces en lo personal, los desconfiados somos nosotros, cuando vemos que algo o alguien a quien queremos se encuentra en una situación comprometida, porque en el fondo, aunque no queramos, somos egoístas y queremos eso o a esa persona sólo para nosotros, decimos cosas y actuamos sin pensar, sin mirar un poco más allá de nuestras narices. Hacemos daño y no nos damos cuenta hasta que abrimos una herida. Tristemente, las mejores relaciones, crecen a base de heridas, cicatricadas entre tu mismo y esa persona, pues si realmente la aprecias, vas aprendiendo a no abrir más heridas o lo que es peor, la misma herida ya cicatrizada. Ojalá todos aprendiésemos de nuestros errores antes de cometerlos, llegados a este punto sólo le queda a uno disculparse y aprender, insisto, pues es la base del conocimiento de toda persona, dejando a un lado defectos tan virtuosos como la tozudez y la ceguera de no saber que tiene uno delante.

El último párrafo es para mi Sue...

Un saludo.